En el corazón del Real Madrid, la incredulidad se apoderó de todos tras el partido contra el Girona. La acción en la que Kylian Mbappé recibió un golpe de Vitor Reis, justo al final del encuentro, dejó a los aficionados y jugadores con una sensación amarga. No solo no fue señalado como penalti por Alberola Rojas, sino que ni siquiera se revisó en el VAR. ¿Qué más hay que hacer para que se escuche nuestra voz?
Reacciones desde dentro
Álvaro Arbeloa, exjugador y ahora comentarista, no pudo contener su frustración. «Es penalti aquí y en la Luna», lanzó con desdén ante los medios después del empate que deja al Madrid casi sin opciones de luchar por el título. Esa crítica directa resonaba también en las paredes de Real Madrid TV, donde comentaban sobre un arbitraje que parece tener una agenda oculta.
El entrenador blanco añadió: «Es lo mismo de siempre. No lo entiendo yo ni nadie. El VAR entra cuando le da la gana». Su voz reflejaba el sentir generalizado entre los jugadores, quienes sienten que muchas decisiones arbitrales les han perjudicado sistemáticamente.
Aunque es cierto que el equipo debe rendir más en partidos cruciales como este o frente al Mallorca, también hay un clamor interno: las decisiones arbitrales parecen caer siempre del lado equivocado. En Valdebebas se respira ese malestar; no es lo mismo lo que ocurre en Champions League, donde pueden haber errores pero no son tan evidentes.
A medida que miran hacia Múnich, los blancos intentan mantener viva esa chispa de esperanza. A pesar del frío ambiente tras el choque contra el Girona, se aferran a creer en una remontada histórica, sabiendo que nunca han logrado revertir una eliminatoria de Copa de Europa después de perder el partido de ida en casa.

