El Mundial de fútbol está a la vuelta de la esquina, y aunque aún no ha empezado a rodar el balón, ya se siente una tormenta en el aire. La FIFA ha decidido poner el listón tan alto que muchos nos preguntamos si esto es realmente un evento deportivo o un espectáculo exclusivo para unos pocos afortunados. ¿Cómo? A través de unas nuevas entradas VIP que disparan los precios hasta cifras que hacen temblar las carteras de incluso los aficionados más apasionados.
Entradas para ricos
Imagina esto: estamos a días del primer partido entre Estados Unidos y Paraguay, programado para el 12 de junio en Inglewood, y los precios ya han alcanzado lo inimaginable. Si antes te decían que por un asiento premium podrías pagar hasta 2.735 dólares, ahora tienes que rascarte el bolsillo hasta llegar a ¡4.105 dólares! Eso son más de 3.500 euros por ver un partido desde la primera fila. Ver fútbol en directo nunca fue tan prohibitivo.
Pero eso no es todo; la FIFA también ha lanzado otra categoría de asientos delanteros con precios que van desde los 1.940 hasta los 2.330 dólares, dejando claro que su estrategia es segmentar el mercado y sacarle el máximo provecho a nuestra pasión por el fútbol. El Mundial 2026 promete ser no solo uno de los más emocionantes, sino también uno de los más caros jamás visto.
Y si creías que esos eran los únicos números preocupantes, piénsalo dos veces: la final del torneo, programada para el 19 de julio en el MetLife Stadium, ha visto cómo sus precios se han incrementado drásticamente, pasando de 8.680 a nada menos que 10.990 dólares por un asiento privilegiado. La realidad es dura: ni siquiera las categorías más asequibles escapan a esta escalada incontrolable.
A pesar del precio astronómico de las entradas, ya no quedan disponibles para la final; así lo confirma Associated Press este jueves. Mientras nosotros nos debatimos entre nuestro amor por el deporte rey y estas tarifas abusivas, solo queda preguntarnos: ¿hasta dónde llegará este negocio?

