El ambiente en Vallecas es pura felicidad. Iñigo Pérez, el entrenador del Rayo Vallecano, se siente encantado tras la contundente victoria de su equipo por 3-0 frente al AEK Atenas en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga Conferencia. Sin embargo, no se deja llevar por la euforia y recuerda que «la eliminatoria no está cerrada». El técnico sabe que el conjunto griego vendrá a tope para intentar revertir la situación.
Con humildad hacia el futuro
En una rueda de prensa cargada de emoción, Iñigo no dudó en destacar lo que su equipo ha logrado: «Uno siempre imagina lo mejor que puede pasar en un partido aunque el fútbol nos enseña a ser humildes. Debemos estar muy satisfechos con lo que hicimos en ataque y defensa; nuestro trabajo fue excepcional». Y vaya si lo fue, con goles de Unai López, Isi Palazón y el marroquí Ilias Akhomach que dejaron huella.
Pérez también reflexionó sobre la suerte en este deporte: «No creo en ella. Hay quien dice que existe buena o mala suerte, pero yo confío solo en el buen hacer del equipo». Para él, este encuentro podría haber sido uno de los más completos de toda la temporada, junto al excelente partido contra el Barça.
Aunque es consciente de las diferencias entre competiciones, como bien dijo: «La Liga es nuestra supervivencia mientras que la Liga Conferencia nos da ilusión y empuje». Al mismo tiempo advirtió sobre los peligros del pánico y cómo mantener unida a la plantilla es clave para seguir avanzando sin contratiempos.
Iñigo terminó compartiendo su paz interior al ver las sonrisas y abrazos entre sus jugadores: «Esa conexión me genera tranquilidad», subrayó. Y ya para cerrar esta charla llena de matices sobre fútbol y emociones, habló del mediapunta argentino Oscar Trejo quien volvió al banquillo después de algunas ausencias: «Es fundamental para nosotros tanto futbolística como humanamente hablando».

