La Juventus se reencontró con la victoria, dejando atrás el sabor amargo del empate contra el Sassuolo. Con un 2-0 contundente ante el Genoa, los de Turín se colocan a solo dos puntos del cuarto puesto que ocupa el equipo de Cesc Fàbregas. Este triunfo llegó justo tras el tropiezo del Como frente al Udinese, un resultado que abrió la puerta a la esperanza para los bianconeri.
Un inicio fulgurante
Desde el primer minuto, la Juve demostró su intención de llevarse los tres puntos. Gleison Bremer, quien había dejado huella en su reciente actuación con la selección brasileña, abrió el marcador apenas a los tres minutos con un cabezazo preciso. Y no solo eso: Weston McKennie amplió la ventaja al minuto 17, mostrando una conexión perfecta con Conceiçao y dejando claro que hoy era su día.
A pesar de las oportunidades y una primera mitad prometedora, algunos jugadores como Kenan Yildiz parecían algo desubicados. Pero antes del descanso, tuvo una ocasión dorada para asistir a McKennie, quien inexplicablemente falló lo que parecía un gol cantado. Nadie podía creerlo.
Ya en la segunda parte, Di Gregorio entró en portería por Perin y McKennie volvió a desperdiciar otra clara oportunidad. El Genoa intentaba reaccionar y estuvo cerca de conseguirlo cuando un penalti fue señalado tras una falta de Bremer sobre Aarón Martín. Sin embargo, Di Gregorio tuvo una intervención magistral que mantuvo la ventaja intacta.
Aunque la Juve bajó un poco las revoluciones después de un inicio explosivo, lograron mantener su ventaja y asegurar los tres puntos en casa. Este triunfo les permite seguir luchando por ese codiciado cuarto lugar en Serie A mientras se preparan para lo que viene; jugar en Champions no será nada fácil.

