En Sevilla, el ambiente está cargado de expectativa. El próximo domingo, Luis García Plaza hará su debut en el banquillo del Sevilla, enfrentándose al Oviedo en el Carlos Tartiere. Con solo tres puntos de margen sobre el descenso, este partido es como una final que puede marcar un antes y un después para los hispalenses.
Un nuevo comienzo lleno de ilusión
Después de la abrupta salida de Matías Almeyda tras una derrota en casa ante el Valencia, García Plaza regresa a la acción. Desde diciembre del 2024 no había dirigido a ningún equipo y ahora asume este reto con determinación. «Mucho trabajo, tremenda ilusión y ganas de que salga todo bien», compartió en sus redes sociales tras un intenso entrenamiento. Esas palabras resuenan entre los aficionados que buscan esperanza en tiempos difíciles.
No todo son buenas noticias; Agoumé está sancionado y Marcao se encuentra lesionado. A pesar de estos contratiempos, hay jugadores que han aprovechado el parón internacional para volver a afinarse y estar listos para la batalla. Entre ellos están Peque, Kike Salas o Azpilicueta, mientras García Plaza aguarda ansioso el regreso de sus internacionales.
Con un historial mixto contra el Oviedo—una victoria y dos empates—el técnico sabe que necesita aprovechar cada momento. La presión está ahí, pero también las ganas y la pasión por salir adelante. Este es solo el principio de lo que promete ser un emocionante capítulo en la historia del Sevilla.

