El Deportivo, ese equipo que ha sabido tocar fondo y levantarse con más ganas que nunca, vuelve a demostrar que la lucha es su esencia. Las tres últimas victorias del conjunto coruñés no solo son números en una tabla; son remontadas épicas, donde el corazón late más fuerte en los últimos minutos. Y vaya si lo han hecho: con un golazo de Adrià Altimira en el minuto 92, lograron volver a colocarse en la plaza de ascenso directo tras vencer en Ceuta.
Una afición inquebrantable
Este equipo ha pasado por demasiados altibajos. Ocho años sin estar en Primera División pesan, pero como bien dice Lucas Pérez, el Deportivo sigue siendo uno de los grandes junto a Real Madrid, Barça y compañía. Han vivido temporadas difíciles, llegando incluso a estar cuatro años seguidos en Segunda B/Primera Federación. Pero ahora, cada punto que suman es un paso más hacia su sueño de regresar a la élite del fútbol español.
A lo largo de esta temporada han tenido momentos donde el sufrimiento se hizo presente: empataron en Leganés en el 87′, le ganaron al Sporting sobre la bocina y empataron contra Valladolid con un gol casi al final del partido. Nadie dijo que esto iba a ser un paseo, pero ellos creen hasta el último segundo y eso es algo que traspasa las gradas del estadio.
La afición también juega su parte fundamental; el recibimiento brutal que dieron al equipo antes del encuentro contra el Zaragoza fue un claro ejemplo de cómo este vínculo se mantiene vivo. «Pobre del que quiera robarnos la ilusión», resuena entre las voces de La Mosca Tsé-Tsé mientras los seguidores animan sin cesar. Este año puede ser diferente, y ellos lo saben.

