En el mundo del fútbol, a veces las historias más sorprendentes son las que menos esperamos. Este es el caso de Jalen Blesa, un joven barcelonés de solo 22 años que ha aterrizado en el Río Ave con una energía arrolladora. Desde su llegada, justo cuando se cerraba el mercado invernal, ha dejado huella en cada partido, acumulando ya cinco goles en solo siete encuentros.
Un recorrido lleno de aventuras
Blesa llegó a Portugal tras un camino lleno de altibajos. Pasó por clubes como Badalona, Penya Barcelonista Anguera y El Masnou, antes de lanzarse a la aventura internacional. Su paso por Italia, donde jugó con el Cesena, dejó claro que tenía talento; sin embargo, la historia de este ‘Globotrotter’ no termina ahí. Como bien dice Pedro Barata, ex redactor de MARCA y ahora en ‘Tribuna Expresso’, “Es una historia increíble por ese trayecto tan curioso que tiene”.
A pesar de haber enfrentado rechazos y desafíos (en Inglaterra lo descartaron por ser “demasiado delgado”), Blesa nunca se rindió. Su paso por Kosovo le dio la oportunidad de alzar dos copas y demostrar su valía en equipos como Rahoveci y Prishtina. Ahora, con su nuevo equipo portugués, ha encontrado su lugar y parece decidido a no dejarlo ir.
Blesa no solo marca goles; ha revitalizado un equipo que estaba al borde del colapso. El entrenador Sotiris Sylaidopoulos lo considera clave: “Tiene capacidad para rematar con ambos pies” nos cuenta entusiasmado. Con sus goles y su actitud positiva, ha cambiado el aire del vestuario y ha devuelto la esperanza a los aficionados que antes temían lo peor.
Aunque disfruta cada vez que encuentra la red —“Marcar goles me hace feliz”, dice— también mantiene los pies en la tierra: “Lucharemos hasta el final, Río Ave siempre lo hace”. Jalen Blesa es más que un simple fichaje; es un soplo de aire fresco en un club que necesita desesperadamente resurgir.

