El auditorio del Riyadh Air Metropolitano se llenó de emoción y orgullo durante la cuarta edición de ‘Atleti en femenino’, un evento impulsado por la peña Las Colchoneras y la asociación Los 50. Este encuentro ha sabido convertirse en un espacio clave para rendir homenaje a las mujeres que han dejado huella en el deporte desde una perspectiva cargada de sentimiento, diversidad y, cómo no, con ese espíritu rojiblanco que nos caracteriza.
Un homenaje lleno de recuerdos
La gala, conducida por Natalia Freire de RadioMARCA, comenzó rindiendo tributo al equipo de balonmano que brilló en los años 70. En una charla íntima moderada por Paco Grande, las antiguas jugadoras Cristina Lurueña, Cristina Mayo y Rosa García compartieron anécdotas entrañables. Recordaron aquellos días cuando viajar era toda una aventura; ¡quién diría que jugar a balón mano implicaba más risas que sufrimiento! Se trataba de un grupo de amigas disfrutando cada momento juntas, con cervezas después del entrenamiento como broche final. «Quitar la sección fue una barbaridad», lamentaron entre risas pero con el corazón apretado.
También hubo espacio para recordar a Margarita Luengo y su emblemático gesto en el Calderón: aquellos primeros claveles lanzados al córner se han convertido en parte del folklore atlético. «No dejo que nadie toque el ramo porque soy supersticiosa», confesó entre risas mientras todos los presentes aplaudían emocionados.
Carmen Giménez Abad, atleta paralímpica y campeona nacional, recibió el premio Rubén Caravaca. Su historia es un ejemplo palpable de resiliencia: «Me quedé en silla porque mi pareja me tiró desde un tercer piso pero sobreviví», dijo sin miedo a mostrar su vulnerabilidad. Carmen nos recordó lo esencial que es amar: «Quiero dar visibilidad al deporte adaptado porque debería ser un derecho para todos», afirmó contundente ante la ovación del público.
No faltó la celebración del 25º aniversario del actual equipo femenino del Atlético de Madrid; unas pioneras que empezaron desde cero gracias al esfuerzo inquebrantable de María Vargas y Lola Romero. Ellas fueron quienes transformaron las dificultades iniciales en grandes logros; sus palabras resonaban con fuerza: «Lo vivido tiene un valor incalculable». Y claro está, Lola Romero dejó claro quiénes son realmente los protagonistas: “No han conseguido nada que no hayan merecido”.
En definitiva, la Gala fue más que un simple evento; fue una celebración del esfuerzo y dedicación inigualable de todas esas mujeres cuya pasión por el deporte merece ser reconocida cada día. Nos queda mucho camino por recorrer juntos hacia el futuro, pero momentos como este nos muestran lo lejos que hemos llegado ya.

