El pasado fin de semana, Hugo Rincón vivió uno de esos momentos que marcan la carrera de un futbolista. En Montilivi, el joven lateral, cedido por el Athletic al Girona, se enfrentó a su propio equipo y dejó una huella imborrable. Con solo cuatro minutos en el reloj, recibió un pase de Tsygankov dentro del área y no se lo pensó dos veces. Con un disparo cruzado que sorprendió a Unai Simón, Rincón hizo estallar de alegría a la afición local al poner el 1-0 en el marcador.
Un gol con sabor a triunfo
Aunque el momento merecía ser celebrado con todo el fervor posible, Hugo optó por contener sus emociones por respeto a sus ex compañeros y al club que lleva en su corazón. Pero es innegable que ese gol fue crucial para el Girona, ayudándoles a alejarse de la zona peligrosa de la tabla. Aumentaron su ventaja sobre los puestos de descenso a nueve puntos mientras esperaban resultados favorables de otros partidos.
Este triunfo en casa también tenía un sabor especial, ya que rompieron una racha negativa tras perder contra el Celta en su último encuentro. No obstante, esta victoria sobre un rival histórico como el Athletic es un soplo de aire fresco para los blanquirrojos, que ya habían dejado claro antes que eran capaces de dar guerra incluso a los grandes.
A pesar de las ausencias notables como Lemar y Vitor Reis por lesiones, los pupilos de Míchel demostraron carácter y dominio en el campo. Y aunque algunos jugadores todavía están recuperándose o buscando volver a tener protagonismo en la plantilla, como Ounahi tras un tiempo fuera debido a problemas físicos, está claro que este equipo tiene hambre y quiere más.

