El 31 de agosto de 2018, Mariano Díaz se convirtió en el nuevo portador del 7 del Real Madrid, un número que había pertenecido a la leyenda Cristiano Ronaldo. En aquel momento, todos esperábamos que llevar ese dorsal trajera consigo una nueva era llena de goles y grandes momentos. Su debut fue prometedor: un golazo contra la Roma, y todos pensábamos que la felicidad era el camino a seguir.
Un descenso a la pesadilla
Años después, la historia ha cambiado drásticamente. El pasado 8 de marzo de 2026, en Mestalla, Mariano salió al campo con su Alavés ganando 1-2, pero lo que siguió fue un auténtico desplome. A escasos minutos del final, tuvo una oportunidad dorada para sellar el partido; sin embargo, falló estrepitosamente. La jugada terminó en manos del Valencia que remontó para llevarse el partido 3-2. De repente, se nos hizo evidente: Mariano estaba atrapado en una pesadilla de la que no logra despertar.
Lesiones tras lesiones han marcado su carrera desde aquellos días gloriosos. Un drama continuo donde las estadísticas hablan por sí solas: su último gol en Liga data ya casi de hace cuatro años. Es difícil ver cómo este chico pasó de ser una promesa a convertirse en un jugador relegado a la sombra.
Quique Sánchez-Flores, quien conoce bien sus dificultades físicas y le ha dado otra oportunidad en Alavés, comentó antes del partido: «Le he visto con ganas… pero si no puede mantener la regularidad…» Lo cierto es que cada aparición suya deja más dudas que certezas.
Su situación actual parece estar marcada por momentos fugaces de esperanza seguidos por decepciones profundas. Después de haber sido relegado por Coudet debido a problemas dentro y fuera del campo, Quique intenta revivirlo como jugador clave nuevamente.
A pesar de contar con contrato hasta 2027, el tiempo se le agota; cada día parece más claro que esta será su última oportunidad para demostrar lo que vale en la élite del fútbol español.

