El Espanyol se quedó a las puertas de la victoria en un partido que prometía ser su salvación, pero que terminó dejando un sabor amargo. Enfrentándose al Elche, el equipo perico tuvo momentos brillantes, pero también cayó en la trampa de los errores que le han perseguido toda la temporada. Y en este relato, Carlos Romero se convierte en el protagonista indiscutible.
Un encuentro lleno de altibajos
El estadio Martínez Valero fue testigo de cómo el Espanyol comenzó con fuerza, adelantándose gracias a un golazo de Kike García. Sin embargo, cuando parecía que la primera victoria del año estaba al alcance, la suerte dio un giro inesperado y Aguado logró empatar para los locales justo antes del descanso.
En la segunda parte, el espectáculo continuó con otra joya de Carlos Romero, quien volvió a poner al Espanyol por delante con un espectacular disparo. Pero el destino tenía otros planes y el VAR intervino en el minuto 90 tras una mano suya dentro del área. Rafa Mir no falló desde los once metros y selló el empate definitivo.
A pesar de las buenas sensaciones que dejó en ataque y las oportunidades generadas, otro error fatídico acabó con las esperanzas del equipo. Y así es como otro triunfo se escapa entre los dedos del Espanyol; una historia repetida demasiado a menudo para su afición.

