En el corazón de Mallorca, la situación del equipo se siente más tensa que nunca. Después de otra derrota, esta vez ante la Real Sociedad por 0-1, el técnico Gustavo Siviero compareció con un semblante serio. No es fácil afrontar este reto; no sólo porque los resultados no acompañan, sino porque el vestuario está tocado. Las palabras de Siviero resuenan en el aire: “Los jugadores son los primeros que quieren cambiar esta situación y ofrecer más alegrías a la afición”.
Un camino lleno de obstáculos
A pesar del marcador adverso, Siviero intentó encontrar algo positivo en la actuación de su equipo. “La imagen no es tan mala”, dijo con una mezcla de esperanza y resignación. “Nos ha faltado inquietar más al rival, pero estamos tratando de crecer a partir del orden”. Sin embargo, el hecho de haber encajado un gol en casa lo complicó todo. El ambiente se tornó pesado y eso se nota.
Y ahí estaba Martín Demichelis, observando desde el palco con la mente llena de estrategias para revertir esta situación crítica. Al fin y al cabo, tras varias jornadas en descenso, cada punto cuenta. “Hay que ser optimistas”, insistió Siviero mientras recordaba que este grupo tiene potencial para salir adelante.
Siviero también mencionó cómo afecta lo mental a sus chicos: “El miedo puede estar presente, pero hay que intentar ver las cosas desde otra perspectiva”. En definitiva, una conversación con Demichelis está prevista para ajustar detalles tácticos y buscar ese cambio necesario.
La afición no está contenta y ellos lo saben bien. “Este ambiente no gusta”, reconoció Siviero. Y es que después de tantas decepciones, entender el descontento se vuelve crucial. La clave ahora radica en devolverles esa ilusión que tanto anhelan.
No obstante, quedan retos por delante; encajar a Pablo Torre en el esquema sigue siendo un quebradero de cabeza para el entrenador. El tiempo apremia y todos esperan ansiosos un giro inesperado en la trama.

