El mundo del fútbol europeo no deja de sorprendernos, pero a veces no precisamente por sus jugadas espectaculares. En marzo de 2021, un partido entre el Rangers y el Slavia de Praga se convirtió en un escenario tenso cuando Ondrej Kudela, defensa del Slavia, fue acusado de hacer comentarios racistas hacia Glen Kamara. Lo que sucedió fue tan grave que la UEFA decidió actuar. En cuestión de días, Kudela recibió una sanción que inicialmente parecía leve, pero pronto se transformó en diez partidos sin poder jugar. Un castigo que dejó claro que este tipo de comportamientos no tienen cabida en el deporte.
La repetición de la historia
Ahora, el reciente enfrentamiento entre Vinicius Júnior y Gianluca Prestianni ha vuelto a sacar a la luz esta problemática. Tras marcar un gol con su característico baile, Vinicius denunció haber escuchado un insulto racista durante el partido en Portugal. Al igual que en el caso Kudela-Kamara, las cámaras no han podido captar todo lo ocurrido. Y aquí estamos otra vez: ¿cómo demostrar algo sin pruebas claras? Mientras tanto, los testimonios respaldan al brasileño y muchos esperan que la UEFA actúe con contundencia.
Desde luego, los ecos del pasado son difíciles de ignorar. La UEFA ya ha abierto una investigación para esclarecer los hechos y todos nos preguntamos si habrá justicia esta vez o si volveremos a quedarnos con la sensación amarga de que algunos pueden salir impunes mientras otros sufren las consecuencias. El tiempo dirá si Prestianni enfrenta una sanción similar a la de Kudela; lo cierto es que hay mucho más en juego aquí: el respeto en el fútbol debería ser innegociable.

