En una tarde que prometía ser histórica para el Hércules CF, todo se torció en un abrir y cerrar de ojos. El Estadio El Pozuelo, testigo de emociones a flor de piel, fue escenario de un partido que parecía tener dueño, pero que terminó convirtiéndose en un festival de incertidumbres. Con el 1-2 a su favor y los alicantinos pisando fuerte, la sensación era de victoria inminente. Pero la vida es caprichosa, y así llegó Isaac González en el minuto 90+9 para rescatar un empate que sabe a gloria para el Juventud Torremolinos CF.
Cambios fatídicos y un empate inesperado
Lo que comenzó como una fiesta para los visitantes se tornó en pesadilla cuando la falta de experiencia y unos cambios algo cuestionables hicieron su aparición. El Hércules había golpeado primero con gol de Unai Ropero en el minuto 35, pero eso no bastó. Tras el descanso, los locales se despertaron con otra energía y empataron rápidamente gracias a Pito Camacho. La tensión aumentaba conforme avanzaba el encuentro; cada jugada era crucial.
A pesar del autogol desafortunado de Dani Fernández, que puso nuevamente por delante al Hércules, parecía que la victoria estaba casi asegurada. Sin embargo, la historia aún tenía giros inesperados reservados: cuando todo apuntaba a una celebración alicantina, apareció Isaac para transformar lo que podía haber sido derrota en un valioso punto para su equipo.
No cabe duda: este partido quedará grabado en la memoria colectiva como uno donde las emociones jugaron tanto como los propios jugadores. En definitiva, un recordatorio de que hasta el último segundo puede haber sorpresas. ¿Quién dijo que el fútbol no es mágico?

