En la última jornada, Kuki Zalazar se convirtió en el héroe inesperado del Ceuta. Con su gol decisivo, logró dar la victoria por 2-1 ante un Granada que no supo cómo reaccionar ante la presión de los ceutíes. Fue una noche mágica en el Alfonso Murube, donde Kuki brilló como un auténtico referente en la delantera, justo cuando su equipo más lo necesitaba.
Un joven con talento a raudales
La ausencia de Marcos Fernández por lesión dejó un hueco difícil de llenar, pero Kuki no solo aceptó el reto, sino que lo transformó en una oportunidad. Su gol llegó cuando menos lo esperaba el rival, disparando al fondo de la red con una precisión digna de admiración y sellando así una victoria crucial. Con cinco goles ya en su haber esta temporada, Kuki ha demostrado ser más que una promesa; es un jugador clave para el futuro del Ceuta.
A pesar de las dificultades en encontrar recambios efectivos para Marcos –con otros jugadores como Samu Obeng y Juanto Ortuño también fuera de juego–, Kuki ha sabido responder a la confianza depositada por su técnico, José Juan Romero. Y es que sus tantos han sido vitales; además del triunfo contra Granada, también marcó frente a equipos como Almería y Málaga, convirtiéndose rápidamente en el segundo máximo goleador del equipo.
Con la reciente lesión de Marc Doménech, cedido por el Mallorca y quien se lastimó tras anotar contra Granada, parece claro que Kuki seguirá siendo protagonista en los próximos partidos. Hijo del mítico José Luis Zalazar, conocido por su paso por Albacete, este joven futbolista está emergiendo como uno de los talentos más prometedores de nuestra liga.

