Las Palmas. Hay regresos que se sienten en el corazón del vestuario, y el de Sandro a la convocatoria de la UD Las Palmas es uno de esos momentos que marcan la pauta emocional del equipo. Han pasado nada menos que 279 días desde que el delantero pisó el césped por última vez, aquel recordado 18 de mayo de 2025, cuando se enfrentó al CD Leganés. Desde entonces, su historia ha estado marcada por el silencio y un incesante combate contra el dolor.
A medida que las semanas se convertían en meses, el estadio se transformó en un espectador forzoso. La pretemporada en Marbella no fue más que un cruel desenlace para Sandro, quien sufrió una lesión en la rodilla justo antes del inicio del curso. Lo que inicialmente parecía ser una recuperación rápida se convirtió en un verdadero calvario; pasar por quirófano con el reconocido doctor Cugat fue solo el comienzo de una travesía llena de complicaciones.
La vuelta a la lucha
A lo largo de estos largos meses, cada intento fallido por regresar ha sido como un recordatorio constante del sacrificio y las ganas acumuladas. En enero estuvo muy cerca, pero su rodilla decidió hablar nuevamente con incomodidades y dolores que obligaron a hacer una pausa dolorosa pero necesaria.
No obstante, hoy su nombre vuelve a brillar en la lista y eso es mucho más que un simple detalle: es como si hubiera fichado en invierno sin siquiera haberse marchado. Sandro no es solo otro jugador entre los amarillos; el año pasado dejó huella al marcar nueve goles y convertirse en uno de los pilares del equipo. Su retorno no asegura goles inmediatos, pero sí trae consigo la certeza de que cuando llegue el momento decisivo, habrá alguien con experiencia dispuesto a cargar con esa responsabilidad.
Después de tantos altibajos y 279 días esperando este instante, podemos decirlo alto y claro: ¡Sandro está listo para volver a darlo todo!

