En un momento crucial de la temporada, la Cultural Leonesa se enfrenta a una situación tan extraña como desafiante. Con el mal tiempo azotando el Área Deportiva de Puente Castro, los campos han quedado en un estado lamentable por las lluvias y la nieve recientes. Esto ha llevado al equipo a tomar decisiones drásticas: ¡tienen que salir de su hogar para poder entrenar!
La imagen más impactante se vivió este martes cuando, bajo la dirección del entrenador Cuco Ziganda, toda la plantilla tuvo que viajar hasta Mareo, en Gijón, para aprovechar las instalaciones que amablemente cedió el Sporting. Este viaje no solo es largo, sino también complicado; pasar varias horas en autobús para entrenar habla de un problema logístico serio que está afectando su rutina diaria.
Un reto en medio de la lucha por la permanencia
No es una solución nueva. Semanas atrás, el equipo ya había optado por concentrarse en Marbella buscando césped decente donde trabajar. Ahora, con León sin un campo usable, cada entrenamiento se convierte en una odisea. En ocasiones deben conformarse con terrenos de hierba artificial, lejos del lugar ideal para practicar.
Eneko Satrústegui, uno de los jugadores más experimentados del plantel, lo dejó claro: «A nadie le gusta subirse dos horas a un autobús para entrenar; pero es vital hacerlo en condiciones adecuadas». Y es que esta situación no solo afecta al rendimiento del equipo; también puede poner en riesgo su salud física. Aunque el vestuario intenta no caer en excusas deportivas, es evidente que contar con un buen césped es fundamental para entrenar con intensidad profesional.
A todo esto se suma la presión adicional por mantenerse en la categoría. Preparar partidos sin horarios fijos ni lugares estables complica enormemente las cosas para el cuerpo técnico y añade incertidumbre a una plantilla ya angustiada por los resultados. Mientras tanto, tanto el club como las instituciones están tratando de encontrar soluciones rápidas y efectivas, mientras La Cultural continúa entrenando donde puede e incluso a más de 140 kilómetros de casa.

