El Villarreal, que parecía haber perdido su rumbo defensivo, ha dado un respiro a sus aficionados al mantener la portería a cero en un partido crucial contra el Levante. Desde aquel 6 de diciembre, cuando derrotaron al Getafe sin encajar goles, los amarillos habían estado lidiando con una racha preocupante que les costó puntos y confianza.
Una victoria necesaria
Este encuentro en el Ciutat de Valencia fue más que un simple choque; era una oportunidad para reafirmar su identidad como equipo sólido. El Levante luchó hasta el final, pero el Villarreal supo cerrarse bien y resistir las acometidas del rival. La defensa, que había sido un coladero en partidos anteriores, se mostró firme y decidida. Y es que no hay nada como saber que tu equipo puede salir adelante cuando se trata de defender lo más sagrado: la portería.
La estadística era abrumadora: 23 goles encajados en 12 partidos, un promedio casi desolador de dos tantos por encuentro. Pero esta vez, los chicos de Marcelino lograron frenar esa sangría. En otras competiciones también habían sufrido mucho; la eliminación en Copa a manos del Racing o las duras derrotas en Champions fueron golpes difíciles de digerir.
Ahora, con este triunfo bajo el brazo y la confianza renovada, los amarillos pueden mirar hacia adelante con optimismo. La clave está clara: si el Villarreal no encaja, sumará puntos. Es hora de dejar atrás esas dudas y volver a ser ese submarino amarillo temido por todos. ¿Volverá a brillar la estrella del Villarreal? Solo el tiempo lo dirá.

