El pasado 16 de febrero de 2025, el Eibar tomó una decisión que cambiaría el rumbo del club: la destitución de Joseba Etxeberria, algo que no sucedía desde hacía 15 años. En un abrir y cerrar de ojos, Beñat San José, un donostiarra con experiencia en diferentes ligas internacionales, se sentó en el banquillo armero con un claro objetivo: salvar al equipo de una permanencia que pendía de un hilo.
Un balance positivo en su primer año
Ayer, San José celebró su primer aniversario al mando del Eibar y los números son prometedores. En estos 41 partidos de Liga ha acumulado 60 puntos, lo que lo posicionaría muy cerca de los playoffs si habláramos de una temporada normal. El entrenador ha conseguido equilibrar su gestión con un balance de 15 victorias, 15 empates y 11 derrotas.
Desde su llegada, San José no solo logró mantener al equipo en la categoría sin demasiados apuros —con una puesta en escena espectacular donde puntuó en sus primeros diez encuentros— sino que también está construyendo algo más sólido. Aunque a finales del pasado año hubo momentos de incertidumbre debido a las dificultades fuera de casa, la situación actual es diferente. El Eibar acumula cinco triunfos consecutivos en Ipurua y sorprendentemente, aún no conoce la derrota como visitante esta segunda vuelta.
Su estilo es claramente ofensivo; le gusta presionar alto y se atreve a jugar directo cuando es necesario. El esquema 4-2-3-1 se ha convertido en su sello distintivo, permitiendo que los laterales se sumerjan hacia adentro y creando espacios para una mediapunta creativa justo delante del doble pivote. Sin duda alguna, este técnico siente el Eibar como propio y tras meses difíciles ha conseguido darle estabilidad al barco.

