La historia del CD Estepona dio un giro inesperado cuando Julen Guerrero, una leyenda del fútbol español, decidió unirse al proyecto del club. Llegó en diciembre con la misión de reestructurar el equipo y, desde entonces, ha cambiado por completo la dinámica. En solo dos meses, lo que parecía una situación insostenible se ha transformado en una lucha real por la permanencia en Segunda RFEF.
Recordemos cómo hace apenas ocho jornadas, el equipo acumulaba su décima derrota consecutiva. La afición estaba desilusionada y ya no sabía a qué aferrarse. Pero entonces apareció Julen, un soplo de aire fresco que prometía algo más que palabras. En su primera rueda de prensa dejó claro que los jugadores necesitaban herramientas adecuadas para rendir al máximo.
Un cambio radical
Junto a él llegó su confianza: Manolo Sánchez como entrenador principal y varios expertos en rendimiento deportivo. Con esta nueva plantilla técnica, han empezado a trabajar codo a codo para cambiar la cara del equipo. Desde su llegada, los números hablan por sí solos: tres victorias, cuatro empates y solo una derrota en los últimos partidos. ¡Y eso no es todo! El Estepona ha mantenido su portería a cero en tres ocasiones y se ha convertido en uno de los equipos más competitivos de su grupo.
A medida que avanzaba la temporada, el club comenzó a recuperar esa esencia ganadora. Han logrado sumar más puntos en estas últimas ocho jornadas (13) que en las anteriores 14 (7). Han derrotado a rivales complicados y han dejado atrás esa imagen de ser el peor local de la categoría.
Aprovechando el mercado invernal sin realizar grandes inversiones, Julen también trajo nuevos fichajes como Scepovic, ilusionando aún más a los aficionados que siguen al equipo incluso fuera de casa. La distancia con la permanencia se ha reducido de 14 a 9 puntos y el ambiente comienza a cambiar; hay esperanzas renovadas entre los seguidores del Estepona.
Aparte de luchar por mantenerse en la categoría este año, Julen Guerrero está cimentando un legado sólido para el futuro del club. Su metodología y visión están dejando huella desde diciembre; ahora queda esperar si ese sueño colectivo se convierte en realidad.

