La historia de Antoñito Cordero en el Cádiz se ha convertido en un verdadero rompecabezas. Desde su llegada, la afición, que lo recibió con los brazos abiertos y muchas esperanzas, empieza a mirar con recelo a un jugador que parece más una sombra que un líder en el campo. La promesa de su fichaje ya no resuena como antes; la paciencia está empezando a agotarse.
El jerezano llegó con la etiqueta de ser polivalente, pero lo cierto es que aún no ha encontrado su lugar. Ya sea por la banda derecha o izquierda, su presencia sigue siendo casi invisible. ¿Dónde está ese Antoñito que ilusionaba? La hinchada, ansiosa por ver magia y destellos de calidad, se siente decepcionada al observar cómo desaparece de las jugadas clave.
El desafío del desborde
Lo más preocupante son sus estadísticas. En lo que va de temporada, Cordero no ha logrado brillar en el uno contra uno; parece un espectador más cuando debería ser protagonista. Su potente disparo desde media distancia, una de las armas prometedoras que trajo consigo, sigue sin aparecer. Hasta ahora, nada nos indica que este jugador pueda cambiar el rumbo del equipo cuando más lo necesita.
Cádiz merece más; sus aficionados merecen ver a jugadores que estén dispuestos a dejarlo todo sobre el césped. La pregunta es: ¿podrá Antoñito encontrar ese fuego interno y demostrar por qué fue fichado? Solo queda esperar y ver si logra salir de esta situación tan complicada.

