Tensión palpable en el Paris Saint Germain tras una dura derrota ante el Rennes (3-1). Las palabras de Dembélé, el actual Balón de Oro, resonaron con fuerza en el vestuario y dejaron un poso amargo. En caliente, Dembélé criticó la actitud del equipo, instando a sus compañeros a dejar atrás el egoísmo: «Si cada uno juega para sí mismo en el campo, esto no va a funcionar y no vamos a ganar los títulos que queremos».
La respuesta de Luis Enrique
Ante estas duras declaraciones, Luis Enrique tomó la palabra en rueda de prensa. Con su estilo directo y sin pelos en la lengua, quiso dejar claro que no permitirá que ningún jugador se sienta más importante que la entidad. «No permitiré que nadie se crea más grande que el club. Ni yo, ni el director deportivo, ni el presidente», afirmó contundente.
El técnico también restó importancia a las palabras de Dembélé. «Estas declaraciones son solo fruto del enfado tras un partido», comentó con desdén. Y continuó: «Las palabras de los jugadores después de un partido no valen nada; tampoco las mías, pero hay que ser claros».
En definitiva, Luis Enrique dejó claro quién manda: «Nunca permitiré que un jugador esté por encima del club. Que quede bien claro». Una declaración rotunda que subraya su compromiso con la institución por encima de cualquier estrella individual.

