El destino ha decidido que Dean Huijsen vuelva a Mestalla, un lugar donde su historia comenzó a escribirse con letras doradas. Hace casi un año, debutó con España y dejó a todos boquiabiertos. Era el joven talento que había dejado una huella imborrable en el corazón de los aficionados. Pero hoy, las cosas no son tan sencillas.
En su regreso como jugador del Real Madrid, Huijsen se encuentra atrapado en una maraña de dudas. La llegada de Rüdiger ha complicado su situación y lo ha sumido en un mar de incertidumbres. El partido ante el Rayo en el Bernabéu fue un claro reflejo de esto; Arbeloa decidió cambiarlo por Alaba cuando la tensión se palpaba en el aire, justo antes del pitido final.
Un camino lleno de desafíos
Desde que aterrizó en el Madrid tras una millonada de 58 millones, Huijsen prometía ser ese central que todo equipo desea tener. Al lado de Militao, mostró destellos de brillantez, pero ahora esa alianza se ve amenazada por las lesiones. Aunque Asencio está haciendo méritos para hacerse notar, la pregunta sigue flotando: ¿quién será el compañero ideal para enfrentar esta tempestad?
Pese a los contratiempos y alguna molestia física que le han pasado factura, Huijsen no es de los que se esconden. Con solo 19 años ya demuestra que tiene madera para brillar en este club histórico. Sin embargo, sus mejores momentos han llegado cuando su equipo ha dominado el juego; defensas profundas complican la salida del balón y eso afecta incluso a su confianza.
Así llegamos al crucial enfrentamiento en Valencia; será una prueba definitiva para él y para toda la defensa del Madrid. En este momento incierto, esperamos que recupere esa esencia explosiva que nos hizo creer en él desde el principio.

