La emoción estaba en el aire. Croacia, ese pequeño gran país del fútbol, acaba de lograr un hito que quedará grabado en la memoria de todos sus aficionados: el tercer puesto en la Eurocopa. Un triunfo que no solo es un número, sino el resultado de una lucha constante en sus siete participaciones a nivel internacional, entre Eurocopas y Mundiales.
El encuentro contra Francia fue pura adrenalina. Menéndez sorprendió a todos al abrir el marcador apenas a los tres minutos del partido. Pero Croacia no se quedó atrás y rápidamente comenzó a tomar las riendas del juego. Sekulic empató y Jurlina llevó a su equipo al descanso con una ventaja momentánea de 1-2. En la segunda mitad, Jevlovic brilló como el verdadero MVP del encuentro al poner dos goles por delante a los balcánicos.
Un final emocionante que dejó sin aliento
Pero aquí no terminó la cosa. Apareció Guirio para acortar distancias y luego responder nuevamente a los tantos croatas con una actitud digna de un gladiador. Con 3-5 en el marcador y solo 2 minutos para finalizar, Guirio completó su hat-trick, llevando así la locura al estadio y dando vida a Francia justo cuando todo parecía perdido.
En un desenlace digno de película, Souheil Mouhoudine marcó su séptimo gol en esta Eurocopa y forzó los penaltis tras empatar el choque. La tanda fue intensa: cada lanzamiento era un latido más cerca del triunfo o la derrota. Con un resultado final de 5-6 tras varios errores por parte francesa, Croacia pudo celebrar su épico tercer puesto mientras Francia volvía a casa con las manos vacías.
A veces, el fútbol nos regala historias que trascienden más allá del deporte; esta es una de ellas.

