El Rayo Vallecano está en un lío. A solo tres días de su esperada visita al Santiago Bernabéu, la plantilla se encuentra sin saber dónde va a entrenar. El miércoles, el equipo tuvo que hacer malabares para encontrar un lugar donde ejercitarse, ya que el césped de la Ciudad Deportiva está en condiciones lamentables. Así es, tuvieron que trasladarse al Virgen de la Torre, un campo de césped artificial, porque simplemente no podían tirar a la basura su preparación.
Un problema que viene de lejos
La planificación del cuerpo técnico liderado por Iñigo Pérez es digna de mención: decidieron entrenar lunes, martes y miércoles, reservando el jueves como día de descanso. Una decisión poco habitual teniendo en cuenta que esta semana se extiende más allá de lo normal con ocho días entre partidos. Pero al parecer, esto ha resultado ser una mala jugada, pues el césped natural apenas tiene tiempo para recuperarse entre sesión y sesión.
A medida que avanzaba la semana, las cosas no mejoraron; el estado del césped fue empeorando hasta llegar al punto crítico del miércoles. Y claro está, tampoco ayudó el clima. Lo cierto es que los franjirrojos solo cuentan con un terreno natural para entrenar –y ni siquiera eso les permite cuidarlo como se debe–. Con este panorama desolador y una sesión clave por delante, era absurdo exigirles jugar sobre una superficie tan diferente a la habitual.
Aunque en otras ocasiones han optado por usar el Estadio para estas situaciones críticas, este mes de enero ha sido especialmente duro para el césped del Estadio de Vallecas; las labores de resiembra están dejando este recurso fuera de juego. Así las cosas, los jugadores deben prepararse para su importante encuentro del domingo sin saber aún dónde van a entrenar el viernes y sábado. Un misterio más en esta historia del Rayo Vallecano que nos deja preocupados y con ganas de ver cómo resolverán este embrollo antes de enfrentarse al gigante blanco.

