En el corazón de Mallorca, la incertidumbre ha comenzado a sembrar preocupación entre los aficionados. A medida que avanza la temporada, el equipo no logra encontrar el rumbo adecuado y las cuentas no parecen cuadrar. En este punto de la competición, casi todos sus rivales directos han conseguido sumar puntos, y si hoy el Getafe se lleva algún botín de Montilivi, el Mallorca podría caer al descenso tras 13 jornadas en un respiro temporal.
La situación se torna crítica. Jagoba Arrasate, el entrenador del equipo, reconoce que este 3-0 reciente ha dejado huella: “Este resultado nos hace daño”, dice con una mezcla de frustración y determinación. El Mallorca ha sido incapaz de encadenar dos victorias seguidas desde que comenzó la liga; es como si cada intento por estabilizarse se quedara a medio camino.
Falta de solidez y escaso margen de maniobra
A pesar de acumular 16 puntos en casa, fuera del calor de Son Moix solo ha podido rasguñar 5. Esto plantea serias dudas sobre su capacidad para mantenerse a flote. Si miramos hacia atrás, las 5 victorias logradas desde que terminaron colistas en la jornada 8 les han servido para no caer al abismo, pero ahora todo eso podría cambiar esta misma noche.
La defensa también está siendo un auténtico quebradero de cabeza; llevan un gol encajado menos que equipos como Levante y Girona. Y lo más alarmante es que los goles del segundo máximo goleador del campeonato, Vedat Muriqi, no están logrando rentabilizarse adecuadamente.
Y por si esto fuera poco, los refuerzos brillan por su ausencia. A 26 de enero solo se habla del fichaje a largo plazo de Kalumba y mientras tanto parece haber más rumores sobre salidas que llegadas al club. El tiempo corre y el descenso acecha cada vez más cerca a un Mallorca donde las cosas simplemente no terminan de salir bien.

