En la antesala de un partido clave contra el Getafe, Míchel, el entrenador del Girona, se presentó ante los medios con una mezcla de ambición y cautela. El equipo ha demostrado una notable mejora en los últimos tiempos, justo cuando el año ha cambiado. Sin embargo, no se confía; sabe que enfrentarse al Getafe será un reto complicado en su búsqueda del cuarto triunfo consecutivo.
El reconocimiento a Bordalás
Míchel no escatimó en elogios hacia su homólogo, Bordalás. «Siempre se juega a lo que quiere Bordalás, es muy top», afirmó con admiración. Aunque los azulones están atravesando un bache en su rendimiento, el estilo de juego que imprime el técnico madrileño sigue generando respeto entre sus rivales. Para Míchel, contar con refuerzos ha enriquecido aún más una plantilla que busca afianzar su permanencia en la categoría.
A pesar de las bajas significativas de Asprilla y Livakovic, el ambiente en Montilivi se siente optimista. La inclusión de nuevos jugadores como Echeverri y Ter Stegen trae consigo un aire fresco y más opciones tácticas para afrontar la segunda mitad de la temporada. «Estamos listos para luchar», decía Míchel mientras reflexionaba sobre las lesiones que han afectado al equipo.
Con varios jugadores recuperándose y otros aún por regresar tras sus lesiones, como Stuani o Witsel, la estrategia debe ser meticulosa. Sin embargo, no todo es negro: «Los nuevos fichajes son una gran adición; hemos sumado 24 puntos sin ellos y eso habla bien del bloque».
A medida que avanza la conversación hacia el encuentro contra el Getafe, Míchel enfatiza la necesidad del apoyo incondicional de los aficionados: «Este lunes frío a las 9 de la noche necesita nuestra gente más que nunca». Y así es como se va tejiendo esta historia donde cada punto cuenta y donde los sueños de permanencia siguen vivos gracias al esfuerzo colectivo.

