El Atlético de Madrid se encuentra en una encrucijada, y no es cualquier día. La llegada de Kang-in Lee, el prometedor surcoreano, parece desvanecerse como un castillo de naipes tras la negativa rotunda de Luis Enrique a dejarlo marchar. Mientras Mateu Alemany habla de un ‘mercado hostil’, lo cierto es que cada vez se siente más como una trampa mortal para los intereses rojiblancos.
El portazo del PSG y las esperanzas perdidas
Kang-in había dejado caer la posibilidad de cambiar de aires después de que su antiguo mentor lo mirara con buenos ojos. Sin embargo, el PSG no está por la labor; Luis Enrique lo considera un jugador clave en su equipo y ha cerrado todas las puertas a cualquier negociación. Así, lo que podría haber sido una buena noticia para el Atlético se convierte en un callejón sin salida.
Pese a los intentos, tanto el club como el jugador saben que este mercado es más complicado de lo que parece. Las esperanzas están ahí, pero cada día parece más claro que deberán esperar al verano para volver a intentarlo. Sin embargo, ni eso garantiza éxito alguno. El futuro del surcoreano sigue siendo incierto, especialmente con el PSG listo para ofrecerle una renovación jugosa.
Además, si bien Joao Gomes se perfila como el candidato favorito para reforzar la medular del Atlético, hay otro nombre en juego: Ederson. Este brasileño podría haber sido una opción viable hace unos meses, pero ahora resulta casi imposible debido al precio desorbitado que le ha puesto su club. Aunque él mismo está intentando facilitar las cosas esperando hasta 2025 para salir gratis, la situación actual hace difícil su fichaje.
En medio de todo esto, algunos nombres siguen sonando: desde Casadó hasta Javi Guerra han entrado en la lista de posibles refuerzos. Pero con todos los clubes conscientes del potencial económico actual del mercado, conseguir refuerzos será como buscar una aguja en un pajar. El Atlético tiene trabajo por delante y deberá navegar este ‘mercado hostil’ con cautela si quiere salir adelante.

