El Atlético de Madrid se enfrenta a un momento decisivo en su trayectoria europea. Ganar uno y empatar otro no nos vale, decía Simeone, claro y directo, mientras miraba hacia el horizonte de los octavos de final. La Champions sigue siendo un juego de números, y el entrenador argentino lo tenía muy claro: había que vencer al Galatasaray y luego al Bodo. Sin más dilaciones.
Un comienzo prometedor que se torció
Todo parecía ir sobre ruedas cuando, a los cuatro minutos del partido en Estambul, Giuliano marcó un golazo. Pero la noche oscura llegó rápidamente, con Llorente cometiendo un error garrafal que permitió al Galatasaray empatar. Desde ese instante, tocaría remar contra corriente; hubo ocasiones para cambiar la historia, pero finalmente se firmó un empate a uno que dejó a todos con mal sabor de boca.
Llorente es generalmente fiable; pocos lo han visto caer en errores como este. Su físico impresionante suele ser su mejor aliado, sin embargo, esa noche fue el protagonista negativo al marcarse un autogol por falta de calma. ¿Dónde estaba la concentración? Al final del encuentro tuvo su oportunidad para redimirse y salvó una jugada peligrosa que podría haber significado una derrota aún mayor.
Por otro lado, Giuliano celebró su renovación hasta 2030 con estilo; un cabezazo preciso tras una jugada bien hilada fue suficiente para dejar claro que este chico tiene mucho futuro. A pesar de la competencia feroz que podría llegar este mercado invernal (¡mirad al PSG!), las esperanzas están puestas en él como uno de los pilares del equipo.
Y qué decir de Almada… Fue toda una sorpresa verle en el once inicial; muchos pensaban que Baena tendría esa oportunidad. Pero Simeone decidió darle confianza y acabó revertiendo la decisión durante el descanso. Almada tiene calidad indiscutible, pero su blanda actitud en los duelos le está costando caro; no logró destacar como se esperaba ante un Galatasaray decidido a sacar ventaja por esa banda izquierda donde él estaba.
En medio del espectáculo futbolístico, no podemos olvidar lo realmente importante: hubo un emotivo silencio en el Rams Park por las víctimas del trágico accidente ferroviario en España. A iniciativa del Atlético, se rindió homenaje a aquellos afectados, llevando brazaletes negros como muestra de respeto ante una tragedia tan dolorosa. Un gesto digno incluso entre aficionados ruidosos como los turcos.

