El camino de Dani Mesonero ha sido una montaña rusa de emociones. Después de 18 meses de sufrimiento por lesiones, este joven talento del Real Madrid finalmente ha visto cómo su vida deportiva da un giro inesperado. El 24 de julio de 2024, todo se oscureció cuando una lesión lo dejó fuera de juego, pero el pasado 20 de enero, la luz volvió a brillar para él al desfilar por el túnel del vestuario del Santiago Bernabéu, listo para debutar en Champions ante el Mónaco.
Del Calvario a la Gloria
Con su dorsal 47 a la espalda, Mesonero se convirtió en el tercer canterano en debutar con el primer equipo bajo la dirección de Arbeloa. Pero su viaje no ha sido fácil. En aquel verano fatídico, ‘Meso’, como lo llaman cariñosamente en La Fábrica, fue uno de los tres jugadores que sufrieron roturas de cruzados. Mientras que sus compañeros regresaron antes al campo, él tuvo que enfrentarse a varios contratiempos que retrasaron su vuelta a las canchas.
El ascenso de Arbeloa al Castilla fue un rayo de esperanza. Este entrenador siempre creyó en él y estuvo pendiente cada paso del proceso recuperatorio. Finalmente, tras meses difíciles y tras pasar por quirófano otra vez, Mesonero pudo volver a tocar el balón y demostrar todo lo que llevaba dentro. «Estoy muy contento, es un sueño», confesó después del partido. Todos los chavales sueñan con debutar, y hacerlo en Champions es algo que nunca olvidará.
A partir del 25 de octubre comenzó su andadura nuevamente en el fútbol profesional y ahora mira hacia adelante con ilusión desbordante. ¡El mejor Mesonero está aquí para quedarse!

