En Girona, la emoción está a flor de piel tras el anuncio oficial de la llegada del atacante argentino Claudio Echeverri, conocido cariñosamente como «El diablito». Este joven talento, cedido por el Manchester City, será una pieza clave en los planes de Míchel Sánchez para lo que queda de temporada. La espera ha sido larga, pero al fin los blanquirrojos han podido sumar a un jugador con un gran potencial.
Echeverri aterrizó en Montilivi con muchas ganas de demostrar su valía. Justo antes del último partido contra el Espanyol, los directivos estaban a mil por hora asegurándose de que todo estuviera listo. Y es que el equipo necesitaba reforzar su delantera después de confirmar la salida de Jhon Solís al Birmingham, liberando así una plaza para extracomunitarios.
Un camino lleno de altibajos
Aunque se rumoreó su incorporación el pasado verano, Echeverri decidió probar suerte en el Bayer Leverkusen, donde las cosas no salieron como esperaba. Apenas tuvo minutos en Alemania y eso lo llevó a replantearse su futuro. En Girona encontrará un equipo con hambre y en crecimiento, aunque todavía les cuesta encontrar la red rival con facilidad. Su velocidad y desparpajo son justo lo que necesita este equipo para dar ese salto adelante.
Mientras tanto, Míchel sigue buscando más refuerzos para completar su plantilla. Con la salida inminente del portero Livakovic, se espera que llegue Ter Stegen, además de buscar algún centrocampista y un defensa zurdo que pueda competir con Alex Moreno. Sin duda alguna, estos movimientos prometen traer nuevas esperanzas a una afición ilusionada.

