En un encuentro marcado por la ausencia de Luka Modric, el Milan se conformó con un empate 1-1 contra la Fiorentina, un resultado que sabe a poco para los rossoneri. Con Nkunku salvando el día en el descuento, el equipo de Allegri dejó pasar una gran oportunidad para afianzarse en la lucha por el liderato de la Serie A.
Un partido lleno de altibajos
Desde que comenzó esta temporada, Modric había sido un pilar fundamental en el once inicial del Milan, acumulando minutos y demostrando su calidad en cada encuentro. Sin embargo, su primera suplencia llegó en este crucial choque y, como era de esperar, se notó su falta sobre el terreno de juego. El equipo mostró una pasividad preocupante que ya es habitual desde la vuelta de Allegri al banquillo. Y lo cierto es que no fue solo Modric quien se quedó en el banquillo; otros nombres como Bartesaghi y Rabiot también empezaron desde las gradas.
A medida que avanzaba la primera parte, los milanistas comenzaron a generar algunas oportunidades gracias a Pulisic y Füllkrug, pero perdonaron ante un David de Gea que estuvo muy atento. La Fiorentina tomó las riendas del partido y dejó claro que quería más: así fue como Comuzzo logró poner por delante a su equipo tras un córner.
Con cambios tácticos en mente, Allegri movió sus piezas buscando revertir la situación. La entrada de Nkunku antes incluso que Modric fue algo controvertido; sin embargo, nadie podría haberse imaginado lo que vendría después: Nkunku anotó justo cuando parecía que todo estaba perdido. Un gol salvador pero insuficiente para contentar a una afición ansiosa por más.
Al final del día, ese punto puede parecer valioso para algunos, pero no engañemos a nadie: el Milan necesita ganar, especialmente si quieren seguir soñando con el Scudetto. Cada partido cuenta y con rivales como Inter y Nápoles acechando, cada error podría ser decisivo en esta emocionante lucha por el título.

