La situación en la Lazio ha llegado a un punto crítico y su entrenador, Maurizio Sarri, no puede ocultar su frustración. Con la salida de jugadores clave como Guendouzi al Fenerbahçe por 28 millones y Taty Castellanos al West Ham por 29, la gota que ha colmado el vaso fue el fichaje de Petar Ratkov, un delantero del RB Salzburgo que llegó por 13 millones. Y mientras él esperaba al prometedor Giacomo Raspadori, se encontró con esta sorpresa desagradable.
Las palabras de Sarri resuenan en el aire
«Del mercado no sé: no soy ojeador, no conozco a Ratkov y no sigo la liga austríaca», confesó Sarri, resignado ante lo que parece ser una política de fichajes poco coherente. No es fácil para un técnico como él, que ha dirigido clubes de renombre como Nápoles, Chelsea o Juventus, ver cómo sus planes se desmoronan ante decisiones económicas. «Hay una realidad en el terreno de juego y otra económica en este club», añadió, dejando claro que entiende las decisiones tomadas por los directivos aunque le duela.
Sarri ahora se enfrenta a una nueva realidad sin Raspadori, quien podría acabar en la Roma. «Era uno de los 7 u 8 jugadores con los que contábamos para construir el futuro del equipo», lamentó. En fin, es evidente que algo tiene que cambiar si quieren competir al más alto nivel; tirar a la basura las oportunidades para confiar en nombres desconocidos solo genera incertidumbre entre los aficionados. ¿Qué rumbo tomará la Lazio ahora? Solo el tiempo lo dirá.

