En una tarde que prometía ser emocionante, el Arenas Club no dejó lugar a sorpresas y se impuso con un contundente 4-1 al Castilla. La primera mitad fue un verdadero espectáculo para los aficionados que se refugiaron bajo la lluvia en el campo de Gobela, donde vieron caer goles como si fueran chuzos de punta. Mientras el conjunto blanco buscaba afianzar su posición en el play-off por el ascenso, se encontró con un rival imparable que convirtió cada ataque en una oportunidad.
Un primer tiempo demoledor
Todo comenzó cuando Leiva tuvo una clara ocasión para abrir el marcador, pero su disparo se estrelló contra el larguero. Esa jugada fue solo un aviso de lo que vendría después. El Arenas, con la velocidad como aliada, empezó a marcar la diferencia y Mattheus abrió la cuenta antes de lo que muchos esperaban. Con cada gol del Arenas, las caras de preocupación en los jugadores del Castilla eran evidentes; la falta de acierto les pasaba factura.
Diocou y Pablo García se encargaron de aumentar la cuenta con dos goles más en cuestión de minutos, dejando a Arbeloa y sus chicos totalmente desorientados. Y aunque Yáñez logró poner algo de esperanza al anotar justo antes del descanso, un nuevo tanto del Arenas selló una primera parte devastadora para los visitantes.
Tras el descanso, Arbeloa intentó reinventar su estrategia, introduciendo cambios para darle la vuelta a la situación. Sin embargo, las ocasiones siguieron sin concretarse y aunque hubo momentos en los que parecía que podían recortar distancias, nada salió como esperaban. A pesar de algunos intentos peligrosos desde fuera del área y jugadas bien construidas, el resultado ya estaba decidido.
Así terminó otro capítulo más del Castilla lejos del Di Stéfano: tocados anímicamente y con muchas lecciones aprendidas tras este naufragio futbolístico frente a un Arenas que supo aprovechar cada oportunidad.

