El Manchester City no logró salir de su bache y, con un empate 1-1 ante el Brighton, acumula ya tres partidos sin ganar. A pesar del esfuerzo de Erling Haaland, que anotó su vigésimo gol en esta Premier League, los de Guardiola se ven obligados a mirar hacia arriba, donde un Arsenal que sueña con ampliar su ventaja les acecha. Este empate, que podría parecer inofensivo, pesa como una losa sobre el equipo.
Un encuentro lleno de altibajos
La primera mitad fue un claro reflejo de lo que el City puede ofrecer cuando se lo propone. Dominando el juego desde el principio gracias a un Doku deslumbrante, llegó la jugada del penalti que abrió el marcador: Haaland convirtió la pena máxima y puso las cosas 1-0 en su favor. Sin embargo, ese gol tan esperado no era suficiente para calmar los nervios del equipo.
A pesar de contar con oportunidades claras, como un disparo al poste por parte de Bernardo Silva, los fantasmas empezaron a asomar cuando en la segunda parte todo cambió. Una acción defensiva desafortunada permitió al japonés Mitoma empatar con un gran tiro desde fuera del área. Y ahí es donde empezaron los problemas.
Pep Guardiola decidió hacer cambios, pero ni Rodri ni Cherki lograron cambiar la dinámica del encuentro. La tensión aumentó cuando Haaland tuvo otra ocasión clara ante Verbruggen pero falló lo imperdonable. Los minutos finales fueron una lucha constante por romper la defensa del Brighton, pero la suerte no estaba de su lado.
El Arsenal observa, listo para aprovechar cualquier error del City. Con este empate y mirando hacia adelante, parece que cada vez más se dibuja un futuro incierto para los ciudadanos en esta temporada llena de presión.

