En Valladolid, el inicio del año no ha sido nada prometedor para el Real Valladolid. Con el equipo ya lidiando con una enfermería llena, la situación se complicó aún más tras el partido contra el Racing. Allí, Guille Bueno, un pilar fundamental del equipo, sufrió una lesión que lo alejará de los campos durante al menos nueve meses. Fue un golpe duro para todos los aficionados y compañeros.
El lateral izquierdo llegó al club proveniente del Borussia Dortmund y estaba siendo una pieza clave en la alineación. Sin embargo, tras apenas 20 minutos de juego, tuvo que ser sustituido después de un desafortunado contratiempo que lo obligó a salir en camilla. Ya desde ese momento, las alarmas sonaron fuerte y las peores predicciones se confirmaron horas más tarde.
Un diagnóstico devastador
Las pruebas realizadas revelaron un panorama desolador: una rotura completa del ligamento cruzado anterior, un esguince en el ligamento colateral interno y una lesión meniscal. Traducido en tiempo de recuperación, esto significa que Guille estará fuera no solo lo que resta de esta temporada, sino también al inicio de la próxima. Un golpe realmente difícil de asimilar.
A pesar de haber disputado casi 1.500 minutos en 18 partidos este año -perdiéndose solo dos-, su ausencia se sentirá profundamente en el vestuario blanquivioleta. A medida que su compañero Iván Garriel comienza a recuperarse también, Tevenet se vio obligado a recurrir al canterano Hugo San para cubrir esa vacante ante Racing. Aunque dio la talla con creces, ahora queda claro que la dirección deportiva deberá actuar rápido y buscar otro lateral izquierdo en este mercado invernal.

