La última jornada del Grupo F en la Copa África nos ha dejado momentos de pura adrenalina, donde los nervios estuvieron a flor de piel. Costa de Marfil llegó a esta cita como líder, pero lo que parecía un final tranquilo se tornó en un auténtico thriller. Tras casi caer en la trampa que les habría llevado a enfrentarse a Nigeria, un viejo conocido, lograron dar la vuelta al marcador contra Gabón, que ya estaba eliminada. Con este triunfo aseguraron el primer puesto del grupo y ahora se preparan para medirse a Burkina Faso en los octavos.
Las emociones a flor de piel
Camerún, por su parte, no se quedó atrás. Remontó ante Mozambique para conseguir su billete hacia Sudáfrica, pero no sin antes vivir una montaña rusa emocional. Al inicio del partido todo parecía oscuro; Gabón sorprendió y puso a Costa de Marfil contra las cuerdas. En solo diez minutos ya estaban recibiendo goles y sufriendo con cada jugada.
Pero ¿qué estaba pensando Emerse Faé? Las decisiones sobre quién jugar y quién no dejaron entrever que quizás estaban jugando al despiste; ¿esquivar a Burkina Faso para evitar problemas más adelante? Con varias estrellas en el banquillo, parecía que el plan era claro: evitar riesgos. Mientras tanto, Camerún dio muestras de orgullo y luchó por mantenerse firme.
A medida que avanzaba el partido, las cosas dieron mil vueltas. Costa de Marfil logró remontar gracias a Krasso justo antes del descanso, recuperando algo del terreno perdido. La tensión crecía cuando los cambios comenzaron a llegar al campo; Diallo y Diomande entraron para intentar salvar la situación.
Finalmente, con su remontada ante Gabón completada, ‘Los Elefantes’ lograron salir airosos del embrollo y garantizar su primera posición en el grupo. Sin embargo, las consecuencias fueron difíciles para Camerún, quien ahora tendrá que enfrentar nada menos que a Sudáfrica mientras ellos van directos al camino complicado junto con Marruecos.
Así es el fútbol: impredecible pero siempre emocionante.

