El año 2025 será recordado como un hito en la carrera de Tadej Pogacar, quien no solo ha reafirmado su dominio en el mundo del ciclismo, sino que se ha llevado a casa el título de mejor deportista internacional en los Premios Los 100 de Marca. Este joven esloveno ha demostrado que no hay rival que pueda hacerle sombra, consolidándose como un auténtico fenómeno sobre dos ruedas.
Una temporada para recordar
A sus apenas 27 años, Pogacar ha cerrado una campaña increíble. Con 50 días compitiendo y un impresionante total de 20 victorias, sus logros son difíciles de igualar. Desde febrero hasta octubre, ha dejado claro que puede brillar en cualquier terreno: ya sea en etapas, clásicas o grandes monumentos del ciclismo. A lo largo del año, su constancia ha sido clave; nunca bajó la guardia y siempre mostró un rendimiento excepcional.
No es casualidad que su nombre resuene con fuerza al compararlo con leyendas como Eddy Merckx. Aunque él mismo rehúye estas comparaciones, los números hablan por sí solos: es el primer ciclista en conseguir ganar tanto el Tour como el Mundial durante dos años consecutivos y también logró finalizar entre los mejores en todos los Monumentos en una misma temporada. Una hazaña sin precedentes.
Pogacar se enfrentaba a grandes retos después de un año anterior deslumbrante. El desafío era mantener su nivel sin caer en la rutina habitual del campeón. Y lo hizo, ¡vaya si lo hizo! Ganó competencias emblemáticas como el UAE Tour, reinó nuevamente en Strade Bianche, conquistó el Tour de Flandes, y se llevó las victorias en Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja casi sin despeinarse.
Su relación con los Monumentos define su grandeza; este año subió al podio en todos ellos. La sensación cuando corre es electrizante: siempre parece capaz de hacer algo inesperado, atacando donde menos se espera y resistiendo donde otros flaquean. Es un verdadero espectáculo verlo competir.
De cara al futuro, aunque ya tiene mucho ganado, Pogacar aún tiene cuentas pendientes: Milán-San Remo y París-Roubaix, esas dos carreras míticas que aún no han caído bajo su dominio. ¿Y qué decir de LaVuelta? Esa también espera su regreso ansiosamente.
Pogacar vive intensamente este presente glorioso sabiendo que está escribiendo una historia única e irrepetible. Su hambre por más sigue intacta, y cuando eso sucede… ¡el ciclismo tiembla!

