A sus 40 años, Luka Modric está demostrando que la edad es solo un número. El croata ha dejado huella en su nueva etapa con el Milan, convirtiéndose en una de las piezas clave del equipo que lidera la Serie A. Después de trece años de gloria en el Real Madrid, decidió aceptar el reto italiano y se ha hecho con la confianza de todos.
Un faro en el campo
En tan solo cuatro meses, los resultados son evidentes. Modric se ha convertido en el jugador con más minutos del Milan y uno de los motivos por los que el equipo mantiene su posición privilegiada. ¡Y qué temporada! En una competición donde cada punto cuenta, él no solo aporta experiencia; es un pilar fundamental. Como bien dijo Luca Toni, “con estos chavales, juega como si tuviera un cigarro en la boca”, reflejando su estilo desenfadado y natural.
No es fácil ser un veterano en este deporte y aún así rendir al máximo nivel. Sin embargo, Modric lo logra con una elegancia innata. Ha jugado todos los partidos como titular hasta ahora y apenas ha dejado escapar dos ocasiones sin completar los 90 minutos. Sus estadísticas hablan por sí solas: más de 1.300 minutos disputados y contribuciones directas al juego con goles y asistencias.
Pero lo sorprendente no acaba ahí; además del talento futbolístico, su influencia va más allá del césped. Recientemente adquirió parte de una cervecera artesanal en Croacia, mostrando que sigue pensando a futuro mientras brilla presente. Este año fue reconocido como Leyenda del Año por La Gazzetta dello Sport, un premio muy merecido para alguien que demuestra que la pasión por el fútbol no tiene límites.
Así es Luka Modric: un maestro del balón que desafía al tiempo y nos recuerda a todos nosotros la importancia de seguir persiguiendo nuestros sueños sin importar cuántos años tengamos.

