En el vibrante ambiente de Rabat, donde la pasión por el fútbol palpita en cada rincón, Achraf Hakimi se ha convertido en el portavoz de una ilusión colectiva. La visita de su amigo Kylian Mbappé no solo ha traído sonrisas, sino también un mensaje esperanzador: «Kylian me dijo que podemos ganar la Copa». Y es que este encuentro entre dos grandes del fútbol va más allá de lo deportivo; refleja una conexión profunda que trasciende fronteras.
Un apoyo incondicional
La presencia de Mbappé en el palco durante el segundo partido de Marruecos fue un guiño a la amistad y al apoyo mutuo. Achraf, quien podría reaparecer mañana tras una larga recuperación por lesión, compartió sus impresiones en una rueda de prensa cargada de emoción. «Siempre es un placer recibir a un amigo en mi país», expresó Hakimi, visiblemente emocionado.
Kylian no solo disfrutó del ambiente; también mostró su aprecio por Marruecos y su cultura. «Le gustó nuestro equipo y me dijo que hemos progresado mucho», continuó Achraf. Estas palabras son más que simples halagos; son un impulso para los Leones del Atlas, quienes están a punto de definir su destino ante Zambia.
A medida que se acerca el partido crucial, todos los ojos están puestos en Hakimi. Aunque él mantiene cierta incertidumbre sobre si jugará o no, asegura sentirse mucho mejor y listo para aportar su granito de arena en esta búsqueda por la gloria africana. Con amigos como Mbappé alentando desde las gradas, ¿quién puede dudar del poder del espíritu colectivo?

