Granada. El centrocampista Manu Trigueros, tras dejar atrás su larga etapa en el Villarreal, decidió dar un giro a su carrera y enfundarse la camiseta rojiblanca del Granada. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas para él en esta nueva aventura. Su papel ha quedado relegado a un segundo plano por el entrenador Escribá, algo que el talentoso jugador de Talavera de la Reina está decidido a cambiar en este emocionante tramo final de la temporada.
En el partido contra el Oviedo, Trigueros tuvo la oportunidad de demostrar su valía al regresar al once inicial tras cuatro meses sin ser titular. Con un nuevo sistema 4-3-3 planteado por Escribá, el toledano se unió en la medular a Sergio Ruiz y Villar, y vaya si lo hizo bien. Desde el primer minuto, empezó a marcar la diferencia: con una efectividad del 84% en sus pases y aportando soluciones en cada jugada, dejó claro que estaba listo para darlo todo.
Una actuación que promete
A pesar de haber pasado gran parte de la temporada viendo los partidos desde la línea lateral, donde apenas sumó 904 minutos sobre el césped, ante los asturianos Trigueros supo adaptarse rápidamente al ritmo frenético del juego. En lugar de verse abrumado por las circunstancias como había sucedido antes, se mostró seguro y dominante en la sala de máquinas nazarí.
Con su calidad innata y esa calma que le caracteriza, Trigueros puede ser ese jugador clave que el Granada necesita en este sprint final hacia la salvación. Estamos ante una hora crucial donde cada pase cuenta y donde él tiene todas las herramientas para brillar. Si hay algo claro es que su regreso puede ser determinante; ¡qué ganas tenemos de ver qué nos depara!