La situación en Las Palmas es un tira y afloja que ya empieza a cansar. Desde la llegada de Diego Martínez, el equipo ha mejorado, sí, pero solo un peldaño en la tabla. En este momento, están a tres puntos más que cuando estaba Carrión al mando. Un cambio que no se traduce exactamente en tranquilidad para los aficionados.
Diego tomó las riendas del equipo cuando este era el colista de LaLiga y la salvación parecía un sueño lejano, a cinco puntos de distancia. Su llegada prometía algo distinto; se notó desde el primer momento, con una racha de 19 puntos en solo nueve partidos. Pero como suele ocurrir en el fútbol, las alegrías son efímeras. Este nuevo año ha sido una pesadilla: solo cuatro puntos de 33 posibles.
Dudas sobre el futuro
Con cada partido que pasa, regresan las inquietudes a Gran Canaria. El presidente del club, Miguel Ángel Ramírez, defendió la continuidad de Martínez diciendo: “Creemos en lo que hemos hecho y confiamos en que revertirá esta situación”. Pero los hechos hablan más fuerte que las palabras. Ahora mismo, Las Palmas está penúltimo y necesita urgentemente asegurar su permanencia.
Aunque la distancia hasta la salvación es menor —solo dos puntos— hay tres duelos directos marcados en rojo: Valencia, Leganés y Espanyol. Estos encuentros pueden definir no solo su destino inmediato sino también el futuro del club entero. La esperanza es llegar con opciones hasta el final del campeonato y salir de esta crisis antes de que sea demasiado tarde.