El ambiente en torno al partido entre el Athletic Club y la Roma ya está al rojo vivo, y eso se siente desde el mismo momento en que los hinchas empiezan a congregarse. Ayer, medio millar de seguidores decidió acercarse a las instalaciones de Lezama para animar a su equipo durante un entrenamiento que, por otro lado, estaba programado a puerta cerrada. Pero la pasión no entiende de barreras.
Los jugadores sienten el calor de su gente
Mientras los futbolistas realizaban sus ejercicios, el canto y la alegría se apoderaron del lugar. Al finalizar la sesión, el club abrió las puertas para que los aficionados pudieran entrar y estar más cerca de sus ídolos. Los jugadores, liderados por Valverde, se colocaron frente a una grada rebosante de energía. Con casi 500 voces coreando el himno del Athletic y entonando canciones clásicas de San Mamés, el mensaje era claro: aquí estamos para apoyar.
No obstante, no todo son buenas noticias. Sancet y Vivian, dos piezas clave del equipo, están fuera de combate debido a lesiones. Sancet incluso tuvo una recaída reciente que le impide estar presente en este encuentro crucial. Vimos cómo ambos aparecieron en el campo con zapatillas deportivas en vez de botas de fútbol; un recordatorio triste pero realista sobre lo frágil que puede ser este deporte.
En cuanto al aspecto táctico, Valverde ha tirado de canteranos como Duñabeitia y Olabarrieta para completar su convocatoria tras las bajas obligadas. La necesidad aprieta ante la falta de efectivos defensivos debido a las lesiones y sanciones; así que estos jóvenes tienen una oportunidad dorada para demostrar su valía.
A medida que se acerca la hora del partido europeo, cada palabra cuenta; como bien dijo De Marcos: «Lo que vale es ganar y eso depende solo de nosotros mismos». Es un eco poderoso que resuena entre todos nosotros mientras esperamos ansiosos ver qué nos tiene preparado nuestro Athletic en este emocionante desafío contra la Roma.