El Granada no está teniendo un año fácil, y las lesiones son como sombras que lo persiguen cada fin de semana. En un partido reciente contra el Córdoba, la situación se volvió a complicar cuando Luca Zidane, el portero estrella del equipo, sufrió un esguince de tobillo en una jugada desafortunada. Además de él, Loïc Williams también tuvo que dejar el campo antes de tiempo debido a problemas físicos. ¡Vaya manera de sumar obstáculos!
Un camino lleno de baches
Desde que comenzó la temporada, parece que el destino ha decidido jugarle una mala pasada al Granada. Trece futbolistas han tenido que hacer una pausa obligada por diferentes lesiones, acumulando más de 75 partidos en el dique seco. Esto es un verdadero quebradero de cabeza para el entrenador Escribá, quien ha tenido que aprender a lidiar con esta situación caótica.
Luca fue uno de los primeros en caer. Tras lidiar con molestias en su rodilla y ahora este nuevo esguince que lo apartará del juego durante varias semanas, la necesidad de fichar a Mariño se hizo evidente; ahora tendrá su oportunidad para demostrar su valía.
A pesar de los esfuerzos del equipo médico y la determinación del cuerpo técnico, las bajas han afectado principalmente a la defensa. Jugadores clave como Neva y Brau han sido víctimas frecuentes del infortunio, perdiendo muchos partidos por lesiones prolongadas.
En medio del caos también hay historias personales; futbolistas como Villar o Reinier apenas han podido mantener su ritmo debido a dolencias esporádicas. Y ni hablar de Jozwiak, quien ha estado lidiando con una pubalgia desde hace meses.
No obstante, no todos parecen estar atrapados en esta espiral negativa. Algunos jugadores como Lama o Mariño están logrando mantenerse al margen de las lesiones graves. Pero entre tantas adversidades, la afición se pregunta: ¿cuánto más puede aguantar este equipo?