Sevilla se enfrenta a un reto mayúsculo. En apenas unas semanas, el equipo que dirige García Pimienta tendrá que demostrar si realmente tiene lo que se necesita para brillar en este campeonato. Después de un comienzo lleno de tropiezos, donde han oscilado entre el undécimo y el decimotercer puesto, es evidente que no ha sido fácil encadenar victorias y eso se siente en el ambiente. El miedo a caer en la zona baja está latente, aunque por ahora se mantienen a una distancia segura del descenso.
Desafíos inminentes
El refranero español dice que «en los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales», y este dicho cobra fuerza al mirar hacia adelante. Las próximas seis semanas serán decisivas para los sevillistas. Comienzan este domingo enfrentándose a una Real Sociedad que tampoco atraviesa su mejor momento; solo les separa un punto en la clasificación. Sin embargo, debemos recordar que estos choques son siempre complicados, especialmente cuando el rival viene de jugar competiciones europeas.
Después habrá un choque contra el Athletic Club, conocido por ser uno de esos equipos rocosos y difíciles de superar. Y no podemos olvidar el gran derbi sevillano programado tras el parón de selecciones: esa cita será vital para mantener vivas las esperanzas europeas. Si caen ante su eterno rival en el Villamarín, podría ser un golpe mortal para sus aspiraciones.
A continuación les espera un duelo nada sencillo contra el Atlético de Madrid en casa; aunque su historial reciente invita al optimismo con solo una derrota en sus últimos seis encuentros contra ellos. Por último, antes del inicio de la Semana Santa tendrán otro desafío importante frente al Valencia en Mestalla.
Así que sí, amigos: este es un periodo clave para saber si Sevilla puede soñar con algo más allá de simplemente asegurar la permanencia en Primera División. Todo comienza con tener una buena actuación en San Sebastián porque como bien dicen: «la Cuaresma que entra mojada, sale pasada por agua».