En un ambiente cargado de emoción y esperanza, el Eibar ha vuelto a sonreír tras meses de desilusiones. La pasada jornada, después de seis partidos sin conocer la victoria, el equipo se reencontró con el triunfo y, lo que es aún más importante, con el arte del balón parado. El tanto de Sergio Cubero, que llegó tras un saque de esquina perfectamente ejecutado por Matheus Pereira, no solo selló una victoria necesaria, sino que rompió una racha negativa de casi cinco meses sin aprovechar las jugadas estratégicas.
Un regreso esperado
Parece increíble pensar que la última vez que los armeros marcaron en una acción a balón parado fue en la novena jornada contra el Eldense. En aquel partido, Bautista fue el autor del único gol gracias a otro córner lanzado por Matheus. Desde entonces, el silencio ha sido abrumador hasta este nuevo amanecer futbolístico.
No podemos obviar que esta temporada ha sido dura para el Eibar. Con problemas evidentes para generar juego y finalizar sus oportunidades, las jugadas a balón parado se habían convertido en un lastre más que en una salvación. Hasta ahora, habían logrado anotar apenas cuatro goles en este tipo de acciones. Un registro lamentable si comparamos con otros equipos de la categoría como Cartagena o Albacete.
La esperanza está puesta en que el gol de Cubero sea ese punto de inflexión tan ansiado. Después de todo lo vivido, todos queremos ver cómo la magia vuelve al juego del Eibar y cómo empiezan a caer más goles desde las estrategias ensayadas durante los entrenamientos.