El Benito Villamarín fue el escenario perfecto para una tarde mágica, donde el Real Betis dio un golpe en la mesa ante uno de los gigantes del fútbol español. A pesar de que una lluvia inesperada intentó empañar la fiesta, más de 55.000 almas se dieron cita en Heliópolis para vivir un momento histórico. La afición, fiel como siempre, empujó a su equipo hacia un triunfo que les acerca aún más al sueño europeo.
Un récord que no se veía desde hace dos décadas
Con 55.873 espectadores, el Villamarín estableció el récord de asistencia en esta temporada, superando incluso las marcas anteriores. Era evidente: la marea verdiblanca no solo apoya, sino que también sueña con volver a ver a su equipo brillar en Europa. Este año ha sido especial; después de 20 años, el Betis ha logrado salir invicto en casa ante los tres grandes: Barcelona, Atlético y Real Madrid. Recuerdos frescos regresan a la mente de los aficionados, rememorando aquel mágico 2004-05 cuando Serra Ferrer trazó una senda que ahora Pellegrini ha igualado.
Aunque este curso comenzó con una derrota en el Santiago Bernabéu, aún queda camino por recorrer. Con partidos cruciales contra Las Palmas y Sevilla por delante, cada encuentro es vital para afianzarse entre los seis primeros. El Villamarín se ha convertido en un fortín temido por los rivales; aquí no es fácil llevarse los puntos. Como bien dice la afición: “Visitar Heliópolis es complicado”.
La despedida del estadio antes de sus renovaciones y la mudanza temporal añade un aire nostálgico pero esperanzador al ambiente. Los béticos están decididos a dejar huella en cada partido mientras aguardan ansiosos lo que vendrá.