En el corazón de Montilivi, donde la afición vibra con cada jugada, Míchel se sentó a reflexionar tras el empate del Girona contra el Celta. El técnico madrileño no se anduvo con rodeos: «La realidad es que no estamos ni salvados, ni fuera del sueño de la lucha por Europa». Con esa claridad, dejó claro que su equipo aún tiene camino por recorrer.
Un partido complicado
El encuentro fue un verdadero tira y afloja en el campo. Míchel analizó cada detalle y aunque no dedicó elogios al juego del rival, destacó que sus jugadores mostraron una buena dosis de agresividad e intensidad. Sin embargo, reconoció que enfrentarse al Celta nunca es sencillo; esos cambios de sistema les complicaron las cosas. A pesar de ello, valoró positivamente el punto conseguido como un paso adelante tras una racha de derrotas.
Míchel sigue soñando con Europa, pero también es consciente de las limitaciones actuales de su plantilla. “No hemos dado ese salto cualitativo”, admitió con sinceridad mientras reflexionaba sobre lo que queda por delante en esta temporada llena de desafíos. La clave está en mantener la línea ascendente y seguir luchando hasta el final.
“Nos ha costado porque el Celta juega muy bien”, continuó Míchel. Un punto puede parecer poco para algunos, pero para él representa romper esa mala racha y empezar a construir desde ahí. Y así lo expresó: “Si nos ha costado es porque ellos son buenos”. En definitiva, cada partido cuenta y cada experiencia suma.
Mientras los aficionados esperaban más goles y más espectáculo, Míchel se centraba en lo colectivo: “No hecho de menos los goles individuales sino los del equipo entero”. Y aunque reconoce que están lejos del objetivo europeo, también ve una tabla muy igualada donde todo puede pasar si siguen trabajando juntos.
Así, entre análisis tácticos y sueños compartidos con la afición, Míchel mantiene viva la esperanza en un futuro mejor para su equipo. Pero claro está: hay que dejar atrás las dudas y abrazar la lucha con todas sus fuerzas.