En el mundo del fútbol, hay estadios que se convierten en auténticas pesadillas. Uno de ellos es La Romareda, un campo donde el Sporting de Gijón ha tenido más desilusiones que alegrías. Este sábado, los asturianos volverán a enfrentarse al Real Zaragoza, un duelo lleno de historia y una buena dosis de incertidumbre.
A lo largo de las últimas temporadas, ambos equipos han sufrido en sus respectivas travesías por la Segunda división. Con una masa social apasionada y unos sueños compartidos, la realidad es que ni maños ni asturianos han logrado brillar con luz propia. En este contexto, el Sporting llega a un estadio que parece marcado por un maleficio. Desde su última victoria aquí en la 2009-2010 (cuando se impusieron 1-3 con Manolo Preciado al mando), los rojiblancos no saben lo que es celebrar tres puntos en La Romareda. Seis veces han intentado salir victoriosos en los últimos encuentros sin éxito alguno; ¡16 visitas sin una sola victoria! Es como si la historia les gritara que no hay lugar para ellos en esta plaza.
Romper la racha y luchar por el sueño
No obstante, este encuentro podría ser la oportunidad ideal para cambiar el rumbo. Tras una primera vuelta llena de empates, con solo cinco en siete partidos jugados desde enero y una distancia preocupante respecto a la promoción (nueve puntos), los chicos de Rubén Albés necesitan más que nunca romper ese hechizo negativo. No será fácil, sobre todo enfrentándose a Miguel Ángel Ramírez, quien conoce bien las entrañas del banquillo local.
Así que ahí están, preparándose para entrar al campo con esa mezcla de esperanza e inquietud. El Sporting busca recuperar su esencia y dejar atrás ese oscuro recuerdo que asola a sus aficionados cada vez que se menciona La Romareda. Este sábado será otra prueba del fuego; solo queda esperar que esta vez sean capaces de dar la campanada y llevarse esos ansiados tres puntos a Asturias.