El pasado sábado, en el estadio de Vallecas, el entrenador del Rayo Vallecano, Íñigo Pérez, se mostró visiblemente afectado tras el empate 1-1 contra el Sevilla. A pesar de que su equipo había demostrado una superioridad notable sobre el terreno de juego, la sensación de haber dejado escapar una victoria lo dejó «muy dolido». «Me da mucha pena y rabia algo que has merecido y al final no lo has conseguido», declaró con sinceridad en rueda de prensa.
Un partido que podría haber cambiado todo
Pérez no se anduvo con rodeos: «El punto no me sirve. Toca digerir esto y seguir hacia adelante». Reconoció que la falta de eficacia en las ocasiones generadas impidió sumar los tres puntos necesarios para soñar con más. «No tenemos esa eficacia; es algo con lo que debemos convivir», afirmó, mostrando su descontento por un resultado que sentía injusto. Y es que a su juicio, hoy merecían tener 38 puntos en lugar de los 35 acumulados hasta ahora.
Además, destacó cómo los equipos rivales han cambiado su percepción sobre ellos: “Los equipos que juegan en Vallecas ya no vienen a intentar ser mejor que nosotros; saben que somos muy fuertes”. Esta evolución es prueba del carácter competitivo del Rayo, aunque la frustración por las lesiones también estaba presente. En particular mencionó a Nteka y Mumin, anticipando que no estarán listos para enfrentar al Real Madrid.
Cuando le preguntaron si este empate afectaba sus aspiraciones europeas tras conseguir solo un punto de los últimos nueve disputados, Íñigo fue claro: «La ambición es estar molesto y dolido porque creo que tendríamos más puntuación». A pesar del desánimo momentáneo, queda claro que este equipo tiene corazón y lucha para seguir adelante.